1863. El sitio y la caída de Puebla, de Iván Lópezgallo

por Brenda T. Conde

“Tras la victoria vino el sitio, con el sitio se desató el infierno”

Iván Lópezgallo reaparece en las estanterías de las librerías con un nuevo texto que, a diferencia de sus últimos libros publicados, sorprende al lector con una historia que mezcla amor, patriotismo, honor y lealtad, pero que más de una vez va de la mano de la muerte, traición, intriga y desesperación. 

Como siempre, el ritmo narrativo del autor no decepciona al público, ya que éste se caracteriza por ser ágil y mantener la atención e interés de sus lectores a cada párrafo gracias a la intensidad y naturalidad de los diálogos.

Es de este modo que, desde la primera página, Iván Lópezgallo consigue atraparnos con la calidad de las descripciones y la mezcla entre ficción y realidad, esta última sustentada con cartas, diarios y documentos oficiales que aún se pueden consultar y que nos llevan de la mano por un interesante viaje al pasado.

Bajo el título de 1863. El sitio y la caída de Puebla (Dirección General de Publicaciones de la BUAP, 2021), el autor nos acerca no solo a los acontecimientos históricos de nuestro país, sino a personajes que resultan entrañables o aborrecibles porque, como dice el escritor, de ambos está llena la historia de México.

El libro comienza hace 158 años, casi diez meses después de la batalla del 5 de mayo de 1862, cuando las tropas expedicionarias del emperador Napoleón III de Francia llevaron a cabo su segunda operación militar en contra de la ciudad de Puebla. 

Con dicha acción se dio lugar al llamado Sitio de Puebla, momento exacto en el que, guiados por Severo de la Cruz, personaje ficticio y muy bien informado, descubrimos lo que ocurrió cuando los franceses se plantaron nuevamente sobre la Angelópolis y encontraron una resistencia que jamás se imaginaron, ya que los mexicanos defendieron sus posiciones calle por calle, casa por casa e, incluso, metro por metro; todo porque su general en jefe, Jesús González Ortega, recibió la orden de resistir hasta vencer o Puebla quedara convertida en escombros. 

No se trataba de simple retórica y González Ortega lo transmitió así a sus hombres, entre quienes se encontraba el coronel Miguel Auza, un zacatecano que dejó las leyes para ponerse el uniforme militar y, como muchos de sus contemporáneos, acudir al auxilio de su patria amenazada. Auza estaba al frente de la defensa en el convento de Santa Inés y, poco antes de ser atacado, recibió una sola orden de González Ortega: “rechazar al enemigo o defender el punto que le estaba encomendado hasta caer muerto o prisionero con la fuerza que le obedecía”; instrucción que Auza cumplió, ya que a pesar de que un muro le cayó encima, sepultándolo e hiriéndolo de gravedad, solo dejó a sus soldados tras derrotar el ataque francés. Y como Auza se puede citar a muchos otros oficiales, entre quienes destacan los generales Mariano Escobedo, Felipe Berriozábal, Porfirio Díaz, Ignacio de la Llave, Lucca Ghilardi y Miguel Negrete; pero también estuvieron otros, menos conocidos, como  Joaquín Colombres, Bernardo Smith, Jesús Lalanne, Francisco Vidal, Octavio Rosado, Cosme Varela, José Montesinos, Teodosio Lares, Isidoro Santelices y Carlos Casarín. Reconocer a los defensores poco conocidos de México en este hecho de armas es una de las motivaciones que tuvo Lópezgallo para escribir este libro, algo que reconoce en los primeros capítulos.

Sin duda, 1863. El sitio y la caída de Puebla es una novela que remonta a sus lectores a una época decisiva en la historia de México y nos permite conocer más sobre los y las mexicanas que resistieron las embestidas y los bombardeos enemigos durante 62 días pese a ser menos numerosos, estar peor entrenados, armados, vestidos y alimentados que los franceses.

Es por todo esto y más que esta obra literaria es sumamente verosímil y, por ende, puede ser tomada como un punto de partida para quienes desean conocer más sobre este periodo de la historia nacional. Otros libros de este autor son El camino de un guerrero. Vida y legado de Isaías Dueñas (Porrúa, 2019), El que no espera vencer, ya está vencido. Personajes y hechos que nos dieron patria (LoGo, 2020) y Galletas picadas, amargas y llenas de gorgojos. Cuentos para celebrar 200 años de libertad (LoGo, 2021).

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