Gantús, Fausta y Alicia Salmerón (coords.): Emociones en clave política: el resentimiento en la historia. Argentina y México, siglos XVIII-XX, Rosario, Prohistoria, 2024.

Por Florencia Gutiérrez

El resentimiento es, quizás, una de las emociones más difíciles de aprehender, de asumir y de estudiar. Es elusiva, probablemente, porque le es inherente una herida, una injusticia que, marcada por la imposibilidad de venganza o resarcimiento, se revive constantemente. Podríamos decir que es una emoción que acompaña y atormenta. Tal vez, sean estas particularidades las que dificultan asumirla de forma pública y en primera persona, lo que nos invita a leer su presencia histórica a contrapelo. Asociada a un constante revivir, el pasado y el presente se enlazan de manera constante. No hay olvido, siempre hay retorno, por ello puede ser definida como un re-sentir que se conjuga en tiempo presente.

El libro coordinado por Fausta Gantús y Alicia Salmerón recupera esta compleja emoción, bucea en su historicidad y su vinculación con la política situándose en dos espacios (Argentina y México) y en un amplio arco temporal (siglos XVIII a XX). Desandar su construcción, sus significados, manifestaciones y usos políticos a través del tiempo; explicar el por qué de ese “volver a sentir” y la persistente (y frustrada) búsqueda de reparación es el objetivo que recorre los 9 capítulos de la publicación.

Así, con el foco puesto en los vecinos de Mendoza (Virreinato del Río de la Plata), Eugenia Molina explora la relación entre resentimiento, orden jurídico y poder en el antiguo régimen. La autora convierte los expedientes judiciales en indicios para rastrear agravios y humillaciones que alimentaron el resentimiento e impulsaron a los ofendidos a buscar la vía judicial para resarcir la injusticia. En el extremo temporal, Florencia Gutiérrez se pregunta cómo la vía legislativa se convirtió en una instancia de resarcimiento material y simbólico frente a la herida desindustrializadora, específicamente, el cierre de ingenios en Tucumán (Argentina) en la década de 1960. También con el foco puesto en proyectos legislativos, Martha Santillán analiza las emociones desatadas por la campaña de despenalización del aborto liderada por las feministas en el México de finales de 1970. La autora teje la trama de resentimiento, odio y desprecio impulsada por los grupos contrarios a esta decisión, quienes asumieron la demanda como un daño contra históricos valores morales.

La apuesta por desandar cómo las emociones, o más bien su uso político, insuflaron la construcción de comunidades y sentidos de pertenencia recorre, por un lado, el texto de Matilde Souto Mantecón, quien se pregunta cómo el resentimiento alentó la identidad nacional mexicana. Para ello, estudia las interpretaciones que la prensa y la historiografía hicieron del pronunciamiento encabezado por el general José́ María Lobato en la ciudad de México en 1824. Por otro lado, Alicia Salmerón recupera el discurso del periódico mexicano dedicado a la clase trabajadora (El Socialista, 1871-1888) para analizar cómo el resentimiento, expresado en los sufrimientos de los trabajadores por sus condiciones laborales, alentó reivindicaciones pero también solidaridades y tejidos comunitarios entre quienes se identificaron con las injusticias denunciadas.

El uso político del resentimiento encarnado en una persona pero proyectada en términos colectivos para afectar a una nación o proyecto nacional está presente en los capítulos de Gabriela Rodríguez Rial y Fausta Gantús. La primera centra su análisis en el político e intelectual decimonónico, Juan Bautista Alberdi, quien vive y denuncia el ultraje a su persona, a manos del régimen encabezado por Mitre y Sarmiento, y proyecta esa humillación a la nación argentina imaginada por él.  La segunda autora, hace foco en las caricaturas que publicó El Ahuizote (1874-1876) para desprestigiar al presidente Sebastián Lerdo de Tejada, campaña que, nacida del resentimiento personal de Vicente Riva Palacio, se expande para tomar cuerpo en la comunidad política, especialmente, por el supuesto ataque a los valores republicanos.

La protesta y la movilización es otro de los ejes que enlaza las emociones con la política. María José Navajas e Inés Rojkind analizan cómo la crisis económica, la corrupción y la arbitrariedad política, asociada a los gobiernos del Partido Autonomista Nacional (1880-1893), engendraron una serie de agravios que incubaron el resentimiento en distintos segmentos sociales y desataron protestas en la Argentina de fines del siglo XIX. Por su parte, Mariana Terán recupera la matanza de los campesinos de La Blanquita (Zacatecas), que tuvo lugar en 1924, acontecimiento inscrito en las demandas por la tierra en el México posrevolucionario. El análisis de las experiencias emocionales de las viudas, le permite adentrarse en los agravios e injusticias  que dieron lugar al resentimiento pero también en las formas de evocación de esas mujeres, quienes construyeron memorias a partir de otras emociones, como el dolor y el amor.

En síntesis, el libro hilvana los usos políticos del resentimiento; explora las heridas que lo motivaron; los infructuosos deseos de vindicación o resarcimiento; los vínculos entre el resentimiento y otras emociones como el odio, la esperanza  y dolor; la indisociable unión entre pasado y presente y, especialmente, la invitación a pensar en la importancia de las emociones como construcciones socioculturales que hay que analizar de forma situada y cuyo estudio contribuye a recuperar la experiencia histórica.

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