Cuando las cifras son solo cifras “Los desaparecidos en México”

por Sasil-Ha Celis Martínez

Miedo, rabia, dolor e incertidumbre son algunas de las emociones que experimentan las personas que lidian con la ausencia de un ser querido. El fenómeno tan doloroso de las desapariciones en México retrata la complejidad de un país que lleva todo este siglo sumergiéndose en una vorágine de violencia desmedida. Sin embargo, la desaparición como recurso represivo tiene una larga historia en México.

Por lo tanto, entender y escuchar el llamamiento de justicia de las familias buscadoras que lidian, no sólo con la desaparición de sus familiares, sino con la indiferencia de las autoridades, se ha vuelto urgente. Así que hablemos un poco sobre el contexto, las cifras y la definición de desaparición.

Presentes desde la consolidación misma del Estado mexicano, el ejército y corporaciones policiacas han jugado un papel relevante en el desarrollo histórico de las desapariciones.  Por ejemplo: La Dirección Federal de Seguridad estuvo ligada a crímenes de desaparición forzada desde los años 40. Entre las décadas de 1965-1990, resultado de la llamada “Guerra Sucia”, tenemos una larga lista de expedientes de desapariciones sin resolver. Por otro lado, en el año 2006, nos encontramos con un hito significante de la catástrofe presente, la llamada “Guerra contra el narcotráfico”. Así, el aumento de las desapariciones con este último ejemplo y el posicionamiento de una perspectiva global de derechos humanos, ha volcado la atención hacia este tema.

Comencemos con las cifras, al consultar el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), en el actual año 2023, nos encontramos con un total de 293, 489 personas reportadas como desaparecidas, no localizadas y localizadas, de las cuales un 7.34% de personas fueron localizadas sin vida. Por otro lado, una aterradora cifra de 111, 261 corresponde a personas desaparecidas y no localizadas, donde un 87.93% de esta cifra es de personas desaparecidas y sólo un 12.07% de no localizadas.

Pero ¿Cuál es la diferencia entre una persona desaparecida y una no localizada? La Ley general en materia de desaparición forzada de personas, desaparición cometida por particulares distingue entre ambas: Persona No Localizada a aquella cuya ubicación es desconocida y que su ausencia no se relaciona con algún delito. Por otro lado, una Persona Desaparecida es aquella cuyo paradero se desconoce y que su ausencia se relaciona con la comisión de un delito. Esta categoría se divide en dos: Desaparición forzada y Desaparición cometida por particulares. La primera se comete cuando un servidor público, o cualquier individuo que, con su autorización, prive de la libertad a una persona o se abstenga de investigar su paradero. Y la segunda, no se liga a servidores públicos.

Ahora bien, de acuerdo con el centro de derechos humanos Miguel Agustín pro Juárez, en los últimos 15 años las desapariciones en México se han exponenciado de manera atroz, y con ello, el límite entre estas dos categorías, “forzada” y “particulares”, se ha diluido cada vez más. Esto se atribuye a un sistema donde los mecanismos de acción se han transformado en escenas surrealistas. Desde experiencias absurdas e irracionales de papeleo y formalismos, hasta autoridades indiferentes que, en sus distintos niveles (nacional, estatal o local), se convierten en cómplices, ya sea por omisión, tergiversación u ocultamiento de los hechos en pro de intereses políticos ligados mayormente al Crimen Organizado.         

Este escenario hace suponer que el sistema de justicia está rebasado. De acuerdo con la antes mencionada Ley general en materia de desaparición, el proceso de búsqueda debe de ser gratuito y oportuno con el objetivo de hallar vivas a las víctimas. Sin embargo, México enfrenta una crisis forense por falta de recursos que hace imposible garantizar este derecho. Con morgues totalmente rebasadas y archivos de víctimas desactualizados, las familias se han visto obligadas a ser sus propios peritos y forenses en busca de devolver la identidad a cada expediente.

De acuerdo con el Movimiento por nuestros desaparecidos, actualmente (2023) existen más de 80 colectivos de familiares y organizaciones de acompañamiento que se congregan para buscar con amor y dignidad a sus seres queridos. En suma, el llamamiento de estos colectivos, invita a acompañar y tomar conciencia desde diversas trincheras: hablase de la cotidianidad o del mundo de la academia, de la violencia que ha imperado en el país en los últimos años.

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