Un caleidoscopio cultural: la biblioteca nicolaita

Parte I

por Adriana Pineda

Los universitarios nicolaitas tenemos apreciables tesoros que nos vinculan a la memoria cultural, político y social de la ciudad capital (Morelia), así como de Michoacán y otras regiones del país. Y uno de ellos, de consulta abierta, es la Hemeroteca Pública Universitaria “Mariano de Jesús Torres” de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, fundada formalmente en 1958, si bien con varias reinauguraciones en virtud de los traslados que tuvo en su recorrido por distintos edificios del centro histórico de la ciudad de Morelia.

Desde su fundación, la Universidad Michoacana asumió el reto de resguardar los documentos que absorbía. El 15 de octubre de 1917, el ejecutivo michoacano, Pascual Ortiz Rubio, firmó el decreto de fundación de la Universidad Michoacana (Decreto núm. 9); en su art. 3° especificaba que recibía el patrimonio integrado por el Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo, la Escuela de Artes y Oficios, la Industrial y Comercial para Señoritas, la Superior de Comercios y Administración, la Normal para Profesores, la Normal para Profesoras, el Museo Michoacano, el de la Independencia y el Observatorio Meteorológico del Estado. El 10 de enero de 1919 la Tesorería General de gobierno hizo entrega de los edificios que formarían parte del patrimonio universitario y, con ellos, vendría una serie de documentos que también hubo que custodiar, puesto que cada dependencia concentraba los legajos de su andar como institución educativa.

De esta manera, el patrimonio de bienes inmuebles vino acompañado de manuscritos, legajos y libros. Se refiere que, en su inicio, hubo más de una docena de incunables (ahora ya solo queda siete), de cajas con papeles, acuerdos, expedientes estudiantiles, listados de catedráticos, libros de cuentas, periódicos, estampillas, libros y demás papeles que se han sumado a los que, en ya más de cien años, se han venido acumulando.  Fortalecer la gestión documental, sensibilizar a las autoridades por lograr un espacio propio para la clasificación, cuidado e investigación del acervo nos ha llevado todo un andar laboral. 

Así, la hemeroteca y el archivo histórico poseen un acervo valioso para explorar. No es el caso referir aquí los vericuetos por almacenar, rescatar, y dignificar los “papeles viejos”, pero afortunadamente hoy contamos con un edificio propio que, como Centro Documental Universitario (2011), da la bienvenida a visitantes interesados; las siguientes generaciones tendrán que visualizar la pertinencia de una hemeroteca virtual. Por lo pronto se pueden consultar sus fondos como parte del sistema de bibliotecas de bibliotecas.

Propuestas como la de la digitalización de la hemeroteca tienen mucho camino por andar todavía: las hemerotecas aguardan presupuestos y Quijotes por doquier, para no claudicar en nuestro compromiso de conservación. La Universidad Michoacana habrá de emprender nuevos proyectos para no cesar con su compromiso de resguardar e investigar su fondo hemerográfico; los historiadores, desde nuestros terruños, hemos venido concientizándonos que trabajar con la hemerografía conlleva una buena dosis de empeño, gestión académica y pasión (entiéndase cariño o terquedad). En la Michoacana contamos con una hemeroteca cuyos fondos histórico y contemporáneo siguen aguardando el interés de más investigadores y estudiantes.

Desde la década de 1930, la Universidad Michoacana adquirió la biblioteca particular de Mariano de Jesús Torres (1838-1921), quien fuera un destacado polígrafo decimonónico, que mantuvo un espíritu publicista y con un celo exacerbado almacenó los periódicos que llegaron a sus manos. Como el editor y periodista que fue, mantuvo el acostumbrado intercambio, “canje” de ejemplares, con distintas redacciones locales, nacionales e internacionales. En sus ochenta y tres años de vida conservó una gran colección de periódicos; cuyo valor cultural fue apreciado por los entonces funcionarios universitarios, quienes adquirieron ese lote hemerográfico de su hija y heredera Dolores Torres. Y esta colección es la que conforma, de manera principal, su Fondo Antiguo (1721-1940), con misceláneas locales, nacionales y extranjeras, así como otro Fondo Contemporáneo que se cataloga de 1948 a la fecha.  La riqueza y variedad de estos fondos permite una mirada a la compleja y variada vida política, social y cultural del pasado michoacano, y proporcionar así una imagen de situaciones de su antes y su después, a la manera de un caleidoscopio. Hay mucho por hacer para que se acceda a la consulta digital del material. Nos queda la satisfacción de haber contribuido a la formalización de un espacio para evitar la dispersión de estos materiales y de haber contribuido a que jóvenes generaciones puedan hacer uso de la hemerografía como fuente histórica.

Se puede consultar en línea el Fondo Antiguo y todo el Catálogo de la Hemeroteca Pública Universitaria de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo: 


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