por Airam Fernanda Morales Ibarra
La tribu seminole históricamente estuvo asentada en lo que ahora se le conoce como el norte de la península de Florida. Durante la segunda década del siglo XIX, los seminoles se encontraban establecidos en Florida, y pronto entrarían en una guerra con el gobierno estadounidense que encabezaba el presidente Andrew Jackson. La violencia desencadenada entre las autoridades norteamericanas y la tribu guerrera, en esta década y la siguiente estuvo marcada por una serie de tratados que pedían la remoción de la tribu a Oklahoma y hacia otros territorios del medio oeste.
Así pues, durante el año de 1833, los seminoles fueron obligados a asentarse en la reserva creek (nación amerindia). Al establecerse con los creek, no sólo se les negó el derecho a las tierras, sino que comenzaron a vender a los black seminole -afroamericanos libres y esclavos fugitivos aliados con los seminoles-como esclavos. Sin embargo, el conflicto entre ambos grupos se centró en la negación de la hegemonía de los creek sobre los seminoles. Hacia 1850, una agrupación de setecientas personas integrada por hombres, mujeres y niños y algunos esclavos negros llegó a la frontera de Piedras Negras (perteneciente al estado de Coahuila) encabezado por su dirigente Gato del Monte. Coacooche, conocido en México como Gato del Monte y por los estadounidenses como Wild Cat fue hijo de una hermana de Micanopy, jefe de la Nación Seminola, y King Philip (Emathla), jefe de una banda Mikasuki. Gato del Monte condujo la resistencia seminole en Florida en 1830 y se convirtió en Micco Seminole (jefe) de una pequeña parcialidad (que incluía a seminoles, mascogos y kikapús), la cual lideró hacia Coahuila.
El jefe Gato del Monte, se familiarizó con el territorio del sur del Río Grande y con las tribus que dominaban la zona. Además, Gato del Monte se enteró de los proyectos de colonización de inmigrantes que tenía el gobierno mexicano para poblar parte del territorio. Tras el primer acercamiento entre la tribu seminole y el Inspector Antonio María Jauregui, Gato del Monte expuso sus motivos para pedir asilo al gobierno mexicano. Jaureguí aceptó el asentamiento, pues en ese momento la frontera del noreste era muy vulnerable a los ataques de otras tribus indias: los lipanes y comanches. Se creía por tanto que la tribu sería una importante línea de defensa, la cual también permitiría reducir la pérdida del ejército y las milicias locales. El gobierno destacaba lo buenos que eran los seminoles para la guerra, pues recordaban un enfrentamiento que tuvieron con los estadounidenses en la Florida, en el cual los indígenas resultaron victoriosos. Claramente, el establecimiento de estos grupos era un movimiento estratégico en la defensa territorial, pues eran hábiles guerreros, además de tener estilos de vida similares a los comanches y lipanes.
Sin embargo, el proyecto del gobierno mexicano hacía 1853 enfrentó una serie de quejas realizadas por Gato del Monte. Entre estas destacaron la falta de recursos para la guerra como la pólvora y las balas, pocos alimentos, así como múltiples promesas incumplidas por el gobierno de México. Poco a poco se redujo la población indígena, no solo por los problemas entre el gobierno mexicano y estos, sino por una gran epidemia de viruela que azotó a los seminoles. Esta epidemia marcó una pérdida importante para los seminoles, la muerte de Gato del Monte en 1857. Esto y el reconocimiento de su independencia con respecto a los creek determinaron su regreso a los Estados Unidos entre 1859 – 1861, dando por finalizado el poblamiento seminole en el norte de México.
