Turismo y poder en la Mendoza (Argentina) de la posdictadura

Sección especial: Espacios, relaciones sociales y poder. Propuestas para estudiarlos

Gabriela García Garino

La noción “todo es historia” se ha convertido en un lugar común en nuestra disciplina desde la ampliación de su objeto de estudio. En los últimos años se ha generado un campo de investigación sobre el turismo que se vincula a la expansión del sector y a la profesionalización de sus agentes a partir de la apertura de estudios superiores para el área y la injerencia del Estado. Se podría esbozar como hipótesis que, de forma similar a lo ocurrido con sectores como el Derecho, la Medicina o las Ciencias Económicas en la primera mitad del siglo XX, desde los ’90 de esta centuria se dio un proceso de retroalimentación entre las burocracias estatales que extendían su gobierno sobre la sociedad y la configuración de campos académicos específicos.

A esta diversificación temática se ha sumado la incorporación de conceptos de otras ciencias sociales. Categorías de análisis como espacio y territorio enfatizan un aspecto que los historiadores solemos olvidar: el espacio y territorio no son escenarios donde se desenvuelven las relaciones sociales, sino que son performativos y las condicionan. A su vez, el territorio es el resultado de luchas entre actores como los agentes estatales y la sociedad, que deben pensarse como campos en disputa donde el peso de cada agente está mediado por un acceso desigual a los recursos.

En este contexto, mi propuesta es indagar en las reparticiones estatales que gestionaron el turismo en la provincia de Mendoza (situada en el centro oeste de Argentina) entre 1983 y el 2001, un periodo caracterizado por la recuperación de la democracia. La opción temática es un laboratorio en dos sentidos. Por un lado, era una repartición pequeña dentro del ministerio de Economía con no más de 10 empleados; por otro, el turismo era un sector económico cuyo potencial superaba a su desarrollo y en el cual la política del gobierno provincial para el sector era incierta. 

Mi investigación tiene como objetivo  reconstruir, mediante la consulta de documentación oficial, la trayectoria de la Dirección de Turismo. Los primeros documentos muestran que la política gubernamental implicó la jerarquización de ciertas zonas mediante regímenes impositivos especiales. Así, en febrero de 1983 se dictó el decreto ley 4778 que establecía la devolución de todos los impuestos en créditos fiscales a las empresas que construyeran complejos de recreación, deporte, alojamiento y gastronomía en zonas de montaña.

La medida fue continuada durante el gobierno constitucional de Felipe Llaver (1983-1987) y el sector privado privilegió a Las Leñas (en el sur de la provincia) y, en menor medida, Los Penitentes (cerca de la frontera con Chile). Ambos lugares contaban con condiciones naturales para la práctica de deportes invernales y la documentación muestra que un amplio número de empresas de la construcción se asociaron y solicitaron la exención tributaria.

Dada la naturaleza de las fuentes analizadas es difícil saber si esta política redundó en beneficios fiscales para el Estado y promovió la actividad turística en esta zona. Tras las elecciones, las nuevas autoridades consideraron que los resultados no fueron los deseables por lo que suspendieron la norma.

Sin embargo, se trata de un ejemplo claro de la manera en que una política pública jerarquiza determinado espacio, en este caso la alta montaña, en desmedro de otros. A su vez, el sector privado mantiene al día de hoy su autonomía al concentrar la mayoría de sus inversiones en Las Leñas en primer lugar y, en menor medida, en Los Penitentes. Se ve la manera en que ambos actores intervienen en el espacio estableciendo relaciones de poder y modelando el territorio.

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