La industria petrolera fotografiada y la construcción de una masculinidad obrera en la Patagonia argentina: Comodoro Rivadavia, comienzos del siglo XX

Gabriel Carrizo

Parte del patrimonio archivístico del Museo Nacional del Petróleo de Comodoro Rivadavia (dependiente de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco), está compuesto por una serie de fondos que contienen fotografías industriales, un género que se desarrolló ampliamente desde el siglo XIX. Si bien este tipo de imágenes solían ser producidas con el objetivo de expresar la mirada del empresariado para dar cuenta de los diversos factores que intervenían en un ciclo productivo, en este caso también contribuyó a modelar la mirada social sobre el mundo del trabajo en aquella época.

En cuanto a lo que se buscaba plasmar en las fotografías, podemos decir en primer lugar que se pretendió visibilizar los inicios y la creciente industrialización en la zona a partir del hallazgo de petróleo, para confirmar que el país ofrecía condiciones propicias para la explotación. De esta manera la incipiente localidad se transformaba vertiginosamente en uno de aquellos tantos “parajes fabriles de corte moderno”, evidenciando la potencialidad económica de este territorio que se transformaba a partir de la intervención humana orientada a la explotación de recursos naturales. En segundo lugar, se fotografió la ocupación soberana del espacio patagónico y su adaptación a la producción capitalista, mostrando la apropiación del paisaje y la capacidad de transformación de la tecnología. En tercer lugar, desde fines del siglo XIX la fotografía en la Argentina estaba al servicio de brindar información al estado, sumando imágenes a un catastro visual de las diversas regiones, buscando demostrar el grado de “civilización” y de “progreso” en cada una de ellas.

La fotografía que aquí presentamos pertenece al fondo denominado “Pablo Sussenguth” (Inventario n° 3990, Fondo YPF, Colección Operarios), un empleado con formación técnica que realizaba tareas de supervisión de las labores que se desarrollaban en los pozos petroleros, y que al parecer tuvo a su cargo esta forma de destinar información a los funcionarios nacionales ubicados en Buenos Aires. Muestra el pozo número 8 que estalló en agosto de 1914, siendo uno de los primeros en ser puesto en producción. El incendio del mismo daba cuenta de la falta de medidas de seguridad, en cualquier etapa del largo proceso que llevaba a la puesta en producción: ya sea por alguna chispa en la boca de pozo como en el almacenamiento, distribución o descarga de combustible de un buque petrolero en el muelle.

Como ha mostrado la historiografía en los últimos años, el estudio de este tipo de mundos laborales compuesto mayoritariamente por varones se convierte en una importante entrada al análisis de la construcción de la masculinidad obrera. De allí que este fondo fotográfico permite recuperar los sentidos asociados a la construcción de masculinidad en los inicios mismos de la explotación petrolera en el país. Esta fotografía en donde podemos observar un trabajador posando junto a un pozo en llamas, nos da indicios de cierta espectacularización del trabajo mostrando el arrojo, la hombría, y las destrezas físicas desplegadas en una diversidad de tareas que implicaban un importante riesgo. Aun conociendo los mismos, decidían enfrentarlos como una forma de validar ante sus pares la condición masculina, y así reafirmar una particular masculinidad obrera capaz de soportar aquel trabajo. Como ha sostenido la historiadora Laura Caruso, estamos frente a imágenes que nos remiten al trabajo asociado a la épica del esfuerzo, de la hazaña, del desafío, y que por esto mismo era algo necesario de ser mirado y narrado. En otras fotografías del mismo fondo podemos inferir el esfuerzo físico que demandaba la preparación de los tanques de almacenaje para ubicarlos en su lugar final, que en algunos casos implicaba trasladarlos por los cerros aledaños a la explotación. En otra de ellas puede verse que los transeúntes suspenden su paso cotidiano por una de las calles centrales del campamento para detenerse a observar el traslado de un tanque, sobre todo al ver a los trabajadores arriba de los mismos. En síntesis, estas fotografías de los trabajadores petroleros en los inicios de la explotación petrolera en la Patagonia argentina contribuyeron a crear sentidos en torno a su labor, sus cuerpos y su hombría en el imaginario social de la época.

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