Apuntes para una historia social de los partidos

por Leandro Lichtmajer

@l_lichtmajer

Como su nombre lo indica, la historia social de la política postula la mutua vinculación entre las esferas de lo social y lo político. Cuestiona, en tal sentido, la noción de autonomía de la política y recupera las formas de articulación social que la configuran.

Este debate, cuyos antecedentes pueden remontarse hasta el nacimiento de la historia como disciplina científica, tuvo desde la década de 1980 una centralidad creciente en función del proceso de renovación de la historia política. Precisamente, una de las premisas renovadoras fue la necesidad de construir interpretaciones desmarcadas de las determinaciones sociales y económicas que, dominantes en las décadas de 1960-1970, tendieron a pensar los procesos políticos como una dimensión accesoria o un reflejo de aquellas.

Recuperar lo político como un campo específico de análisis no implicó, sin embargo, postular su autonomía respecto a otras esferas. En efecto, la “nueva historia política” se construyó a partir de una íntima relación con los temas, problemas y metodologías de análisis de la historia social y cultural. En ese marco cobraron relieve interrogantes como la construcción de la ciudadanía y la representación política, las formas de producción del sufragio y los procesos de politización en diferentes escalas, los rituales y símbolos asociados al poder, las modalidades de la competencia electoral, la circulación de las ideas y la configuración de identidades y sensibilidades políticas, entre otros.

La renovación de la agenda historiográfica en torno a lo político permeó las investigaciones sobre los partidos, en tanto actores complejos y multifacéticos, que ocuparon históricamente un rol clave en la intermediación entre representantes y representados, la competencia electoral y los procesos de socialización política. A la hora de analizar los partidos, algunas investigaciones enfatizaron los mecanismos de vinculación y articulación social, lo cual supone asumir que dichos actores dan forma a pautas múltiples de asociacionismo y estructuran diversos canales de reclutamiento y participación de las comunidades políticas. En su seno se dan cita formas determinadas de sociabilidad (actos, movilizaciones, fiestas), mientras que la estructura y actividades de sus organismos de base (comités, centros, células, etc.) se modelan en mutua interrelación con lo social. Recuperar tales dimensiones supone reconocer el diálogo entre los partidos y su entorno social, privilegiando el carácter relacional sobre el que se asientan las actividades partidarias.

En esa clave, la historia social de la política contribuye a visibilizar una dimensión clave, muchas veces soslayada, de los partidos: las experiencias, sensibilidades y representaciones de los hombres y mujeres que los integran. Los espacios de sociabilidad nos ofrecen información valiosa sobre el acto de pertenecer o de simpatizar con un partido. Cuestiones que a primera vista parecen banales, tales como la denominación de un organismo de base, su ubicación territorial y sus interrelaciones con una comunidad determinada, los bienes que consumían quienes allí se reunían, la música con la que acompañaban sus actos políticos, la simbología asociada a la ocupación del espacio público y a la ornamentación de sus locales, etc., remiten a formas de identificación y de construcción de un sentido de pertenencia partidario que ilumina facetas relevantes de la experiencia cotidiana de sus participantes. Como en toda actividad humana, las sensibilidades y emociones tienen una presencia cardinal en la militancia partidaria. Esta dimensión, por otra parte, no sólo involucra a sus miembros sino que se proyecta hacia sus simpatizantes e, incluso, hacia actores sociales involucrados en la vida partidaria aunque excluidos del electorado (por ejemplo los niños).

Durante las últimas décadas, algunas investigaciones históricas sobre los partidos europeos y latinoamericanos incorporaron estas variables de análisis. No obstante, la agenda sigue abierta y dicho campo de estudios ofrece múltiples posibilidades para avanzar en esa dirección.

Lecturas sugeridas sobre el tema

Berstein, Serge Histoire du parti radical. La recherche de l’âge d’or, 1919-1926, Presses de la Fondation Nationale des Sciences Politiques, Paris, 1980.

Bonaudo, Marta, “Logias y partidos en la circulación y difusión de la(s) cultura(s) política(s) liberal(es) (1830/50-1890)”, en Tabanera, Nuria y Bonaudo, Marta (coords.): América Latina de la independencia a la crisis del liberalismo 1810-1930, Madrid, Marcial Pons, 2016.

Canal, Jordi, Banderas blancas, boinas rojas: una historia política del carlismo (1876-1939), Marcial Pons Historia, Madrid, 2006.

Devoto, Fernando y Ferrari, Marcela (Comp.) La construcción de las democracias rioplatenses: proyectos institucionales y prácticas políticas. 1900-1930, Biblos, Buenos Aires, 1996.

González Bernaldo de Quirós, Pilar, “La «sociabilidad» y la historia política”, Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En línea], consultado el 21 de enero de 2020. URL: http://journals.openedition.org/nuevomundo/24082.

Worley, Matthew, Labour Inside the Gate. A History of the British Labour Party between the Wars, Tauris, Londres, 2005.

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