Fernando Salmerón, su archivo personal

por Alicia Salmerón

Un archivo personal es, siempre, una parte de la historia colectiva. Más aún cuando ese archivo pertenece a una persona con una importante presencia pública, particularmente en lo relativo a políticas educativas y desarrollo del pensamiento intelectual, como es el caso de Fernando Salmerón Roiz (1925-1997), un hombre que dedicó su vida a la filosofía, a la enseñanza universitaria y a la consolidación de instituciones educativas.

¿De qué está hecho un archivo personal? ¿Qué conforma el archivo de Salmerón Roiz? Se trata de un fondo documental importante. La parte medular del archivo –integrada por cerca de diez mil documentos– está constituida por correspondencia cruzada con colegas, discípulos y amigos, así como con instituciones académicas y culturales con las que mantuvo relación a lo largo de su vida como profesor, investigador y directivo. El archivo está organizado en cinco series, además de manuscritos de los trabajos publicados en vida por el propio Salmerón. Y este importante archivo personal de Fernando Salmerón acaba de ser donado por sus hijas e hijos al Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM.

El fondo documental posibilita un acercamiento a la labor filosófica de Salmerón, a su compromiso con la construcción de instituciones educativas y a su biografía intelectual; de manera muy especial, a partir de su experiencia vital, el archivo permite una aproximación a varios momentos de la historia  intelectual y universitaria del México de la segunda mitad del siglo XX.

La correspondencia toca, por ejemplo, a un par de décadas de aliento de importantes proyectos académicos, editoriales y culturales de la Universidad Veracruzana, incluidas la creación de su Facultad de Filosofía en el año de 1956 y su revista La Palabra y El Hombre en 1957. Permite acercarse también a la historia del propio Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, con papeles que arrancan desde su época como Centro de Estudios Filosóficos en la década de 1960. La documentación remite igualmente a los años en que Salmerón trabajó en la Secretaría de Educación Pública y dirigió la Universidad Autónoma Metropolitana, así como a su participación en el Consejo Consultivo de Ciencia de la SEP y en juntas de gobierno de instituciones como la propia UNAM y El Colegio de México.

El archivo da cuenta de un intenso intercambio académico desde la década de 1970 con profesores de lengua hispana distribuidos en múltiples universidades americanas y europeas como Héctor-Neri Castañeda, Risieri Frondizi, Juan David García Bacca, Jorge E. Gracia, Osvaldo Guariglia, Carlos B. Gutiérrez, Francisco Miró Quesada, Carlos-Ulises Moulines, Juan A. Nuño, Ezequiel de Olaso, Eduardo Rabossi, Thomas M. Simpson, Augusto Salazar Bondy, Rubén Sierra Mejía, David Sobrevilla, Ernesto Sosa y Roberto Vernengo. Destaca de manera muy especial su relación con algunos filósofos sudamericanos exiliados que pasaron temporadas en México y con quienes mantuvo relación estrecha durante muchos años como Ernesto Garzón Valdés, Mario Bunge y Mario Otero.

En 1939 y primeros años de la década de 1940, México recibió a destacados filósofos españoles que habían tenido que abandonar su país en guerra. Ellos fueron los profesores de la generación de Salmerón, como José Gaos y Eduardo Nicol. El reencuentro de México con la filosofía española en las décadas de 1980 y 1990, tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y España rotas durante el franquismo, ocupa un lugar importante en el archivo personal de Salmerón. Efectivamente, él mantuvo a partir de entonces una significativa relación epistolar con filósofos españoles como Javier Muguerza, Manuel-Reyes Mate, José María González, Emilio Lledó, Carlos Thiebaut, Manuel Mindán Manero, Teresa Rodríguez de Lecea y Jesús Mosterín. Con algunos participó en el impulso al proyecto de la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía.

Finalmente, el archivo guarda también correspondencia relativa a proyectos editoriales propios o institucionales a los que Salmerón dedicó gran esfuerzo como la publicación de las obras de José Gaos y las revistas Crítica. Revista Hispanoamericana de Filosofía y Diánoia. Además hay testimonio de su participación en agrupaciones de científicos, artistas y literatos mexicanos como El Colegio Nacional, academias como la Mexicana de la Lengua, asociaciones como la  Filosófica de México y el Instituto Internacional de Filosofía.

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