Las primeras elecciones del estado de Morelos

por Irving Reynoso

Las primeras elecciones de Morelos, en 1869, estuvieron marcadas por la intromisión del gobierno federal, pues la creación de la entidad -segregada del Estado de México- había sido un proyecto del presidente Juárez. La influencia del ejecutivo fue decisiva para que Francisco Leyva venciera al popular Porfirio Díaz. Así, las elecciones de 1873 serían las primeras en condiciones “normales”, de acuerdo a la nueva constitución estatal. El gobernador, utilizando su influencia en el congreso, reformó la constitución, en 1871, para permitir la reelección consecutiva. Ante las aspiraciones del gobernador para un segundo mandato, un grupo de hacendados azucareros y comerciantes postularon a Pedro Baranda, movilizando recursos para impedir la reelección de Leyva. Los hacendados señalaron que sus negocios toleraban más impuestos que cuando pertenecían al Estado de México, y denunciaron la corrupción de los funcionarios y del propio gobernador, cuyos dineros públicos a su disposición provenían precisamente de las contribuciones de la agroindustria azucarera.

Para apoyar la candidatura de Baranda se creó el períodico La Voz de Morelos (se dice que estaba financiado por el hacendado Joaquín García Icazbalceta, y que incluso él mismo redactaba la editorial). El periódico presentó un perfil negativo de Leyva: se le acusaba de atacar la hacienda de Chiconcuac, durante la Guerra de Reforma, en cuya acción murieron cuatro españoles, ganándose el epíteto de “el asesino de Chiconcuac”. Se le presentaba como un militar ineficiente y un gobernante corrupto y autoritario que no era digno de un segundo periodo. La atención prestada a Leyva contrasta con la poca difusión de los méritos de Baranda, sólo se mencionaba de su breve periodo como gobernador provisional, durante el cual se había conducido con eficiencia y honradez. No se mencionaba que Baranda había sido el representante de los hacendados en las juntas de negociación para fijar la cuota de las contribuciones al azúcar. Los hacendados apostaron por una estrategia “anti-leyvista” más que por difundir las virtudes de su propio candidato.

Los folletos y hojas sueltas fueron medios de difusión muy importantes de las candidaturas. Las fuentes hablan de carteles en las esquinas y plazas públicas de los pueblos, de hojas sueltas repartidas en las calles, de manifiestos, proclamas y anónimos. El gobierno de Leyva combatió esta propaganda arrancando los carteles, o encarcelando a los distribuidores y poseedores, lo cual nos habla de su potencial efectividad. Otras prácticas comunes fueron la creación de clubes políticos o la firma de actas de adhesión. Se han localizado clubes políticos de ambos candidatos en las cabeceras de distrito, así como actas de adhesión, firmadas por vecinos de las poblaciones (estas últimas sobre todo a favor de Baranda). La compra de votos fue una práctica denunciada por ambos bandos, ya fuera por parte de los hacendados, ofreciendo dinero a sus trabajadores, o por parte de los empleados de gobierno, comprando con dinero público votos para la reelección.

En la confrontación entre la fuerza del Estado y la fuerza de los empresarios, se impuso la maquinaria estatal. Leyva resultó vencedor, a pesar de las denuncias de irregularidades en todos los colegios electorales. Las impugnaciones llevaron a una gran controversaria constitucional, conocida como “el Amparo Morelos”, que permitió a un grupo de hacendados ampararse contra el incremento de impuestos, bajo el argumento de la ilegalidad de la elección de 1873.

Este fue el inicio de una intensa actividad electoral en Morelos que se mantendría hasta el estallido de la Revolución Mexicana, que interrumpido el orden constitucional y suspendió los poderes en el territorio.

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