La deuda inglesa y la opinión pública en las calles

por Eduardo Celaya Díaz

En el México de 1884 se vivió un período de protesta y revuelo en la opinión pública: el episodio de la deuda inglesa. El presidente Manuel González (1880-1884), en busca de una imagen favorable en Europa para obtener crédito, comenzó negociaciones con ciudadanos ingleses portadores de bonos de deuda del gobierno mexicano. Estas negociaciones fueron llevadas a cabo en secreto, por lo que, al ser descubiertas, fueron denunciadas como una traición a la patria, por las onerosas condiciones que representaban para el país, además de ser negociadas por un ciudadano francés en representación del gobierno mexicano.

            Este episodio, más allá de ser un conflicto de intereses en el gobierno de González, representó la debacle de su aceptación por parte de la opinión pública, pues de una negociación secreta, se convirtió en un conflicto a nivel nacional, en el que la prensa e incluso el conflicto en las calles fueron los elementos centrales. Prensa, manifestaciones, protestas estudiantiles y pronunciamiento de notables discursos en la Cámara de Diputados, sin faltar los atropellos a los derechos de los ciudadanos, la represión e incluso la incursión de la policía en la sala de plenos hicieron de este episodio, en noviembre de 1884, uno digno de recordarse.

            Este conflicto se convirtió en un reto a la autoridad de Manuel González. Es importante la participación que tuvo la prensa para moldear la opinión pública, pues de no haberse realizado la denuncia del pacto secreto, y de no haberse relatado los hechos que acontecían en la capital de la república, no se habría cancelado dicho acuerdo, lo cual se consideró como un triunfo de la independencia y la soberanía nacional. El 21 de noviembre de 1884, al ser retirado el proyecto en la Cámara de Diputados por el mismo presidente González, se consideró una fecha de un triunfo del pueblo sobre un gobierno corrupto, e incluso se registraron jornadas de celebración en las que se escucharon vítores a la patria y la independencia.

            Este episodio representó una unión entre diversas clases e intereses en el pueblo mexicano, enfrentándose a un enemigo común, acentuado por la poca popularidad de González, a pocos meses del fin de su período presidencial. Se puede rescatar lo dicho en el diario El Tiempo, el 26 de noviembre de 1884, tras el llamado triunfo de la libertad y la independencia por medio de las protestas de estudiantes y diputados de la oposición: “la sociedad, en fin, es la que ha rechazado de un modo patente y enérgico, esa inicua trama de especulación que envolvía un peligro inminente para la autonomía nacional”. Destacó el papel que se dio a los estudiantes como formadores del movimiento de protesta, así como a los diputados de la oposición, los cuales recibieron sendos halagos en las páginas del diario El Tiempo, uno de tantos diarios impresos que colaboró para crear un discurso en torno al episodio de la deuda inglesa que, a fin de cuentas, encendería el debate, primero en las calles, y luego en la Cámara de Diputados.

            Más allá de los triunfos en las calles, las negociaciones secretas entre el financiero francés Edouard Noetzlin, representante de México y su gobierno, y los ciudadanos británicos, para reabrir posibilidades de crédito con Europa fueron fructíferas. Por decreto presidencial, el acuerdo de convertir la deuda inglesa en una nueva emisión de bonos de deuda se hizo oficial en julio de 1885, siendo Porfirio Díaz presidente, seguida de la represión de quienes habían estado en contra de tal medida en meses anteriores. Sin embargo, habrá que recordar y reconocer la labor de la prensa y la participación ciudadana, que denunciaron una negociación hecha a espaldas de la vida pública.

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