De lo efímero a lo perdurable

La fotografía de prensa como vehículo de memoria

por Trinidad Buffo

De las fotografías que circularon en el pasado, sólo algunas perduraron y llegaron a nuestro presente donde pareciera reinar la novedad y el instante. La pregunta por la foto que superó lo efímero implica detenerse en los caminos recorridos por ella, -como diría Boris Kossoy- las vicisitudes por las que pasó, los ojos que la vieron, las emociones que despertó, los sótanos que la enterraron y quienes la salvaron.

Veamos un caso concreto que asoló a Tucumán, una provincia al norte de Argentina. La crisis azucarera de la segunda mitad de la década de 1960 provocó la clausura de ingenios y el desempleo de miles de personas. En respuesta, los vecinos y vecinas de las poblaciones cuya supervivencia dependía de esas fábricas se movilizaron en defensa de su fuente de trabajo. En ese contexto marcado por la protesta, Hilda Guerrero fue asesinada en manos de la policía cuando participaba de una movilización para evitar el cierre de un ingenio donde su marido se desempeñaba como obrero.

Su muerte fue capturada por fotos publicadas en La Gaceta, principal periódico tucumano. Fue allí donde comenzó a conformarse un imaginario en torno a su figura como mártir (a partir de fotos que resaltaban el simbolismo religioso de la cruz que representa el sacrificio, y de testimonios que remarcaban la entrega de su vida en reclamo de mejores condiciones laborales), construcción que también fue reproducida en la prensa de circulación nacional, como la revista Así publicada en la Capital Federal.

Hilda Guerrero atendida por un médico luego del disparo (abajo). Sepelio (arriba). Portada de la Revista Así, 24 de enero de 1967. Laboratorio de digitalización del CCT NOA Sur, Instituto Superior de Estudios Sociales, San Miguel de Tucumán, Argentina. 

Tal como indica la historiadora Sandra Gayol, los mártires generan identidades colectivas y persuaden a una audiencia, haciendo tangibles valores, emociones y creencias. El martirio de Hilda, en el contexto de la más profunda crisis provincial, remarcaba el drama, el sacrificio que no debía ser en vano y la necesidad de continuar luchando para evitar el cierre de los ingenios.

La crisis puso a Tucumán bajo la mirada de la opinión pública nacional y fue capitalizada para disputar los sentidos atribuidos al colapso azucarero. Así, las fotografías de Hilda refrendaron una lectura de Tucumán como un modelo económico ineficaz y atrasado que debía ser erradicado. Pero a la vez, otra lectura utilizó las fotos para atribuir al gobierno de facto la responsabilidad de tal miseria y para enaltecer a Hilda como una mujer comprometida con las luchas comunitarias. De esta forma, las imágenes contribuyeron decisivamente a construir un ícono que podía unir a los pueblos azucareros asolados por la clausura de las fábricas.

La imagen de Hilda tiene vigencia en la actualidad. Está presente en murales y mosaicos en espacios de memoria, en libros de estudio y divulgación, en ilustraciones y obras artísticas. Esas permanencias confirman la vigencia de la construcción de la idea de martirio pues resignifican su figura, en homenaje a quién “dio la vida por los trabajadores”.

Retrato de Hilda Guerrero en un mural en la Biblioteca Popular Hilda Guerrero de Molina, Escuelita de Famaillá, Tucumán, Argentina.

Las construcciones a posteriori de la memoria alrededor de Guerrero alentaron que se convirtiera en un símbolo de las penurias que atravesó gran parte de la población de Tucumán en razón de la crisis más dramática de su historia contemporánea y de los esfuerzos en defensa de los ingenios y, por ende, de la supervivencia de pueblos enteros cuya dinámica dependía de dichos establecimientos.

El hecho de que haya sido evocada en reivindicaciones póstumas da cuenta de la capacidad de las fotografías de actualizarse en diálogo con el presente. Podemos decir que los íconos del fotoperiodismo son emblemas que se imponen al espíritu de los tiempos. Recuperarlos posibilita comprender los procesos de construcción de imaginarios que inciden en cómo concebimos el pasado y el presente y de qué forma la pregnancia de ciertas imágenes alientan formas de recordación.

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