Mirada de mujer: protesta y género en una comunidad ferroviaria

Provincia de Buenos Aires, 1961

por María del Rosario Corsi

Los ojos de color celeste de Irma se sobresaltaron ante la pregunta sobre su participación en la huelga ferroviaria de 1961. Era la primera vez que una investigadora, y sobretodo mujer, se interesaba por conocer su desempeño en la protesta que se extendió durante 42 días a lo largo de la República Argentina. Un conflicto desencadenado por los trabajadores del riel en oposición a las medidas de racionalización ferroviaria establecidas en el  gobierno de Arturo Frondizi [1958-1962]. Apresuradamente Irma dijo: “¡No! ¡Yo no hice mucho! ¡Fue Oscar el que estuvo en la huelga!” (Entrevista de la autora a Irma, Victoria, Julio 2016).

Irma y Oscar se conocieron en un viaje en tren. Un viaje que él había realizado a la ciudad de Tucumán, lugar donde nació y creció Irma. Oscar era un operario de los talleres de reparación de locomotoras de Victoria, en la provincia de Buenos Aires, que por su espíritu aventurero y por contar con pases de tren gratuitos, decidió recorrer Argentina en sus vacaciones. Durante dos años Irma y Oscar sostuvieron un noviazgo a la distancia en donde la espera en las estaciones se había convertido en algo habitual en sus vidas. Los largos recorridos se terminaron en el momento en que por insistencia de ambas familias, decidieron casarse y vivir definitivamente en Victoria.

Trabajadores ferroviarios en vísperas de la huelga

Victoria es una comunidad ferroviaria localizada en el partido de San Fernando, nacida a comienzos del siglo XX al instalarse los talleres de reparación de locomotoras a vapor del Ferrocarril británico Central Argentino. La llegada de la electricidad en 1916 la convirtió en el centro industrial ferroviario más importante del Gran Buenos Aires, condición que comenzó a ser jaqueada a partir de los años sesenta por políticas amparadas en despidos masivos, levantamiento de vías y cierres de talleres.

La lectura de las pesquisas que indagaron el papel central de las mujeres en la huelgas ferroviarias durante la primera mitad del siglo XX y las investigaciones de Silvana Palermo y Florencia D´Uva, que advirtieron las complejidades de los lazos identitarios- afectivos y las relaciones de género forjadas por los trabajadores del riel, hicieron que durante la entrevista a Irma se reformularan otras preguntas. Es decir, se insistiera por conocer las acciones que ella desplegó en la protesta, aun cuando negara su participación. Pues era esperable que la esposa de un trabajador ferroviario no se sintiera parte de una contienda que había sido relatada bajo el protagonismo exacerbado de los varones. Sobre la huelga Irma aclaró: “Muchas de nosotras escondimos algunos [trabajadores] de la policía. Como queríamos evitar que se los llevaran presos los guardábamos en nuestras casas, un día nos avisaron de los allanamientos y el Tano [amigo de Oscar], que estaba en casa, tuvo que salir corriendo por los techos. (…) nos íbamos avisando entre nosotras porque nos conocíamos entre todas” (Entrevista de la autora a Irma, Victoria, Julio 2016).

Como se pudo cotejar con los diarios de tirada nacional y local, y entrecruzar las experiencias de lucha de otras comunidades ferroviarias, las mujeres habían sorteado la represión impuesta por el gobierno de Arturo Frondizi. Entonces, son los aportes de la historia social y sus cruces con la perspectiva de género los que permiten encontrar hallazgos novedosos rompiendo la frontera entre lo público y lo privado, entre la casa y el taller. De esa forma se pudo reconstruir un relato que incorporó las múltiples voces de una comunidad, aquellas que se enfrentaron a los avatares de una política que no dio tregua tanto para los varones como a las mujeres.

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