Argentina siglo XIX.
por Raquel Bressan
En un contexto de significativa transformación, en la Argentina de la segunda mitad de siglo XIX se trazaron y localizaron cientos de nuevos pueblos y colonias, de parcelas agrícolas y de miles de kilómetros de vías nuevas de comunicación que materializaron vívidamente el ritmo acelerado y explosivo del crecimiento económico y social del país. Un elemento clave en la prosecución de aquellos cambios fue desempeñado por el accionar de las oficinas técnicas estatales y, en particular, de los Departamentos Topográficos.
Los Departamentos Topográficos se hallaban bajo la órbita de los gobiernos provinciales y llevaron adelante programas que tenían como objetivos mensurar las tierras, consolidar la propiedad plena y fijar su correspondiente tributación y, por lo tanto, una de sus principales funciones se centró en la elaboración del catastro. Junto a aquellas funciones, también elaboraron mapas y planos que ofrecían un conjunto de valiosa información al incluir los límites jurisdiccionales, la hidrografía, las colonias agrícolas, los ejidos de los pueblos, los campos de propiedad y arrendamiento y los caminos que unían los pueblos como las diversas líneas telegráficas. Una tercera área de incumbencia era la vinculada con la obra pública. En algunas ocasiones, esto significaba que el Departamento Topográfico establecía cuáles eran las prioridades en materia de infraestructura y diseñaba planes de obra de carácter global que incluían la realización de puentes y el trazado de caminos carreteros o de vías ferroviarias. Sin embargo, también era muy común que aquella función incluyera un conjunto muy variopinto de actividades como la construcción, mantenimiento o reparación de los edificios públicos e, incluso, hasta la inspección de la limpieza de las letrinas de las oficinas de gobierno.

Fuente: Archivo General de la Provincia de Entre Ríos, Serie XIV D, Departamento
Topográfico, caja 2, legajo 3.
Los miembros que integraban estas oficinas se caracterizaban por contar con el saber requerido para las tareas relativas al conocimiento del territorio, el diseño de planos y la ejecución de distinto tipo de construcciones. Así, los agrimensores y los ingenieros cumplieron un rol destacado dentro de su personal. Cabe destacar, que en una etapa inicial la mayoría de los profesionales fueron europeos en tanto recién entre 1860 y 1870 se organizaron los programas de ingeniería en las universidades nacionales. A su vez, hasta que se habilitó el estudio de la agrimensura en las universidades a mediados de la década de 1870, quienes deseaban desempeñarse como agrimensores debían rendir evaluaciones teóricas y prácticas en los propios Departamentos Topográficos.
Más allá de estos lineamientos en común, el hecho de que estas oficinas dependieran de los gobiernos provinciales imprimió características específicas de acuerdo a los objetivos y recursos existentes en cada espacio local. De este modo, no todas las provincias pudieron instalar estas oficinas desde mediados de la centuria. Por ejemplo, en lugar de un Departamento Topográfico, en Santiago del Estero, un agrimensor general realizó la mensura de tierras y su enajenación entre 1850 y 1870. Por otra parte, en zonas como Mendoza, donde el recurso del agua era escaso, la prioridad no se centró en el control territorial sino en el control hídrico.

Por último, cabe señalar que hacia fines de siglo XIX, la relevancia que estas oficinas tenían en el diseño y ejecución de los programas de políticas públicas fue menguando notoriamente. A medida que hubo una mayor especialización de las tareas técnicas, las funciones que cumplían los Departamentos Topográficos fueron divididas y asignadas a nuevas dependencias como Geodesia o Catastro y Obras Públicas o fueron absorbidas por la creación de nuevas oficinas de rango ministerial como el de Obras Públicas.
