por Florencia Gutiérrez
Como muchos de nosotros/as sabemos, por haberlo vivido, el aislamiento social, preventivo y obligatorio fue una de las primeras medidas que asumieron los Estados para atenuar el impacto sanitario generado por el COVID-19. Esta decisión fue sinónimo de paralización, soledad, incomunicación y encierro. No pudimos volver a nuestros trabajos, tampoco circular por las calles, rutas, plazas o espacios públicos, mucho menos realizar reuniones o asistir a festejos. También dejamos de ir a la escuela o a la universidad. El objetivo de esta resolución, destinada a prevenir la circulación y el contagio del virus, paralizó, en gran medida, las actividades económicas y profundizó la fragilidad de los sectores sociales más vulnerables.
Pero luego de decretar el aislamiento ¿qué hizo el Estado frente a esa inédita coyuntura? ¿Qué políticas públicas puso en marcha para amortiguar la gravedad de la situación socio-económica? ¿Cómo procuró asistir a los hogares más vulnerables? ¿De qué forma ayudó a las empresas para sostener el consumo y la producción? ¿Cómo percibieron los/as beneficiarios/as las políticas públicas? Estas son algunas de las preguntas que brinda este libro, el que centra su preocupación en el Gran San Miguel de Tucumán-Tafí Viejo, aglomerado urbano ubicado en la provincia de Tucumán (noroeste de Argentina), y en dos políticas públicas articuladas por el Estado nacional: 1) las de ingreso hacia los hogares –a través del análisis de las rondas de ayuda brindadas por el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE)– y 2) las de sostén a las unidades productivas, que implicaron el pago de salarios complementarios a través de la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP).
¿Cómo funcionó el IFE y el ATP en San Miguel de Tucumán? El libro sostiene que el otorgamiento del IFE fue relevante, en tanto los/as beneficiarios/as tucumanos/as significaron el 4,4% del total de beneficiarios/as del país, ubicando a la provincia en el cuarto lugar del ranking en recepción de IFE a nivel nacional. También sabemos que las mujeres tucumanas resultaron, proporcionalmente, más beneficiadas por el programa que los varones. Por su parte, el ATP no tuvo el mismo impacto: la provincia se ubicó en último lugar en términos de porcentaje de empleados asalariados beneficiados y, dentro de este conjunto, los sectores que más se beneficiaron fueron el sector de comercio y el hotelero y gastronómico.
Pero, más allá de números y porcentajes ¿cómo percibieron los/as beneficiarios/as estas políticas públicas? La mayoría experimentó el IFE como una ayuda significativa para sus hogares pero no dejaron de señalar que fue escasa y esporádica. También destacaron la percepción de la “falta de merecimiento” de algunos beneficiarios/as, al recuperar la idea de que la política pública debería haber llegado a quienes “realmente lo necesitaban”, excluyendo a quienes no la necesitaban pero, igualmente, la recibieron. En ese sentido, el carácter casi “universal” del beneficio (por los escasos requisitos y la facilidad de acceso) fue percibido como injusto. El ATP también fue experimentado como una política pública justa, en tanto permitió resguardar las fuentes de trabajo y garantizar la supervivencia de las empresas, lo que permitió amortiguar el impacto económico de la pandemia. Sin embargo, para los/as beneficiarios/as su principal problema se expresó en la debilidad para asegurar un acceso más amplio que protegiera a sectores golpeados por la crisis, los que, por diversas razones, no fueron alcanzados. Así, vuelve a irrumpir la noción de “merecimiento” vinculada a la ausencia de una evaluación más cuidadosa de los/las beneficiarios/as por parte del Estado, la que hubiera evitado la exclusión de actores que merecían el beneficio y evitado que otros –que no lo necesitaban– lo recibieron.
Estos problemas se analizan en el libro en el cruce con otros, por ejemplo, las mediaciones sociales, políticas, institucionales y técnicas que alentaron la implementación del IFE y el ATP; los requisitos para acceder a estas políticas públicas; los múltiples actores (organizaciones estatales y no estatales) encargados del empadronamiento y evaluación de las solicitudes; así como las experiencias de funcionarios, mediadores y beneficiarios. En suma, la publicación contribuye a pensar el papel que desempeñó el Estado argentino en tan inédita y traumática experiencia sanitaria.
El libro puede descargarse de forma gratuita en: https://filo.unt.edu.ar/2024/12/06/la-presencia-del-estado/

