Historiar la locura y la psiquiatría en México

por Cristina Sacristán

Andrés Ríos Molina, Breve historia de la locura y la psiquiatría en México, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2024.

El excelente libro Breve historia de la locura y la psiquiatría en México cumple con creces el propósito del proyecto editorial Históricas Comunicación Pública en su afán por acercar la historia a grandes públicos y demuestra, una vez más, que el pasado no se desentiende del presente. Hoy en día resulta cada vez más común recibir apoyo psicológico o psiquiátrico, pero incluso quien no ha pasado por esa experiencia, seguramente ya incorporó el lenguaje de la psicopatología a su habla cotidiana. Tengo ansiedad, he caído en depresión o soy bipolar son expresiones que escuchamos con frecuencia para aludir a los trances de la vida y captar estados de ánimo, malestares o enfermedades que tienen una historia. Esa historia puede contarse desde un enfoque meramente médico o abrir la perspectiva a los contextos sociales para entender la relación de la locura con la pobreza o el género, así como el devenir de la psiquiatría en función de los presupuestos públicos o del activismo de las personas psiquiatrizadas en la defensa de sus derechos. De manera que esta obra nos sumerge en una historia que rebasa el campo de la medicina sin rehuir el uso del término locura, que puede leerse como una expresión de rechazo hacia quien se califica de irracional o desde una posición que reivindica el ser diferente negando la noción de un organismo alterado que debe ser tratado para eliminar sus síntomas.

El oficio de Andrés Ríos Molina, con diez libros a cuestas, permite que este texto también pueda ser de provecho para quien se interese en incursionar en los estudios históricos del campo psi pues revela el estado actual de la investigación a lo largo de tres grandes ejes: instituciones, enfermedades y tratamientos, y prevención. Así, observamos los esfuerzos desplegados desde el siglo xix por una incipiente psiquiatría mexicana a fin de intervenir en el tratamiento de la enajenación mental en un mundo donde las representaciones de la locura se alimentaban de creencias religiosas; un mundo que no dudaba en socorrer, pero también en encerrar, prácticamente sin ningún interés médico. Por ello, el recorrido desde la invención del manicomio como espacio terapéutico y la tarea de clasificar las enfermedades mentales expresan la apropiación de paradigmas opuestos, desde aquel que situaba el desencadenamiento de la locura en las pasiones hasta la actual psiquiatría biológica, cuya hegemonía está siendo cuestionada por los inocultables vínculos con el sector farmacéutico en una expansión sin límites. Esta intervención de la psiquiatría curiosamente tuvo en México su antecedente en las políticas de prevención de los años treinta del siglo pasado que implicaron su incursión en el campo del alcoholismo, las drogas, las enfermedades venéreas, la sexualidad y hasta la educación con la emergencia de los llamados “niños problema” o “incorregibles”, involucrando a médicos y pedagogos, pero también a familias y maestros sin olvidar el papel jugado por las industrias culturales en la representación de la locura (cine, comic, televisión), medios que solían caer en estereotipos. Se trata de un libro que también puede leerse como una historia desde abajo al poner el foco en casos concretos de pacientes, cuyas historias de vida se contrastan con indicadores numéricos y todo ello, situa el caso de México en el contexto internacional. Que esto se diga en cien páginas tiene mucho mérito, pero que se disfrute, aún más.

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