Cine y Universidad. Una experiencia pionera, Tucumán, 1946-1951

María Celeste Beccari

Promediando el año 1946, el gobierno nacional argentino, a cargo de Edelmiro Farrell decidió la intervención de las universidades nacionales, entre ellas la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), ubicada en el corazón de la región del Norte argentino, la cual quedó bajo la órbita del Doctor en Farmacia y Bioquímica, Horacio Raúl Descole. Durante su gestión, primero como interventor y luego como rector designado de esta Universidad por parte del gobierno nacional (1946-1951), se llevó adelante un ambicioso plan de reestructuración y modernización institucional con fuerte proyección hacia su región circundante (el noroeste argentino). En este contexto tuvo lugar la creación del Instituto Cinefotográfico Se trató de la primera dependencia universitaria del país dedicada a la producción de material fílmico con fines didácticos y de apoyo a la investigación científica, de divulgación social -en articulación con otras dependencias estatales- y de registro y difusión de las labores institucionales internas, como también de acciones de gobierno a nivel provincial y nacional.

La sección cinematográfica en plena acción filmando una “maquete” de las obras del dique de Escaba. UNT, 1948, Memoria del año 1947, p.41.

Su creación tuvo como contexto la consolidación del cine como dispositivo de comunicación de masas tanto a nivel internacional –en el marco del enfrentamiento ideológico de la guerra fría, durante el cual los gobiernos apelaron a la incorporación del cinematógrafo como herramienta para la comunicación oficial y la propaganda política–, como a nivel nacional, con el objetivo modernizador del gobierno peronista que entendía al cine como una herramienta clave para la comunicación estatal.

En este contexto, el  Instituto Cinefotográfico, junto a otras destacadas creaciones de la gestión de Horacio Descole, -como el Instituto de Periodismo (con su Escuela) y su  Diario Trópico-, expresaban la visión de Descole respecto al rol de la universidad en su contexto, alineando a la casa de estudios tucumana en la  tendencia mundial señalada,  y en convergencia con los lineamientos seguidos por el gobierno de Juan D. Perón respecto a los  medios de masas como dispositivos de comunicación estatal.

El ICUNT incursionó también, aunque con mayores limitaciones, en el largometraje de ficción, destacándose como emblema de estos años, el filme Mansedumbre, estrenado en 1952, que se proyectó en salas tucumanas, de distintas provincias vecinas y llegó a la capital federal.

Además, siguiendo los lineamientos de trabajo planteados en su plan de trabajo para el quinquenio 1947-1951, el Cinematográfico incursionó en la investigación técnica de laboratorio, en la que, entre otras tareas, se diseñaron y construyeron instrumentos para la labor fotográfica y cinematográfica. Estas actividades estaban proyectadas en dicho programa de trabajo en articulación con otra meta, la de formar recursos humanos especializados en estas áreas.  Apuntaban a generar autonomía respecto de los laboratorios de la capital federal del país, donde se concentraban los recursos para la producción cinematográfica. En este sentido es preciso señalar que durante los primeros años de existencia del ICUNT, sobresalió la impronta autodidacta de quien fuera su director por más de veinte años consecutivos, Héctor Cosme Peirano, quien incursionó, de manera autodidacta, desde finales de la década de 1910 en la fotografía, el registro fílmico documental y la experimentación en la construcción de equipos para estas actividades.

Operario y aparato grabador de sonidos diseñado por ICUNT. UNT, 1949, Memoria del año 1948, p. 41.

Así, recuperar  la historia de los orígenes y la trayectoria de este Instituto no sólo contribuye a la reconstrucción de parte de la dinámica cultural de la provincia de Tucumán de la segunda mitad del siglo XX, sino que además, al tratarse de una experiencia pionera  a nivel nacional, su estudio  habilita nuevos interrogantes en torno a las producción  cinematográfica alejada de la región central del país,- promoviendo así la puesta en diálogo entre diferentes escalas, como la local (provincial) y el espacio nacional. En simultáneo, al corresponderse estos orígenes con el marco temporal del primer gobierno peronista, su estudio promete enriquecer las consideraciones historiográficas respecto a las prácticas cinematográficas estatales de mediados del siglo XX en Argentina.

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