El caso de la provincia de Lengupá (Boyacá-Colombia 1980-2010)
por Olga Yanet Acuña Rodríguez
La ausencia y debilidad del Estado (tomamos como referencia el periodo 1980- 2010) ha permitido que grupos armados: guerrilla FARC-EP (fuerzas Armadas Revolucionarias- Ejército del Pueblo) y paramilitares se afiancen en áreas donde la presencia del Estado es débil o en zonas donde prevalecen las economías ilegales (tráfico de armas, narcotráfico, contrabando, secuestro, extorsiones, etc). Pero, ¿cómo estos grupos han vinculado a niños, niñas y jóvenes a sus organizaciones? Tal vez el engaño, la falta de políticas de Estado o la falta de políticas de Estado para garantizar bienestar, seguridad y mejores condiciones de vida.
El reclutamiento de los niños y niñas para la guerra ha sido una práctica muy fuerte, porque a veces son niños huérfanos/as o con pocas oportunidades, luego es una población muy vulnerable, que los armados toman por la fuerza para lograr sus propósitos, es decir que se conviertan en militares.
En el caso de la región del Lengupá (provincia ubicada en el nororiente del Departamento de Boyacá – Colombia- ver mapa) los grupos armados: guerrilla de las FARC-EP y grupos paramilitares, incursionaban en las escuelas y obligaban a los niños y niñas a seguirlos, los amenazaban a ellos y a sus familias, también amenazaban a los profesores. En otros casos, en las tomas que hacían a las cabeceras municipales reclutaban los menores y los subían en camionetas, en el caso de los paramilitares, luego los llevaban a los sitios de entrenamiento donde les daban uniformes y los bautizaban con el alias, es decir con un nombre o apodo que se convertía en referente dentro de las organizaciones armadas, pero a la vez era una manera de perder su identidad, pues ya no era reconocido por el nombre y apellido que sus padres le habían asignado y que era reconocido públicamente, sino por la nueva denominación que le asignaban los armados.

En otros casos, iban a las casas de campesinos y solicitaban la vinculación de los mejores, como la cuota que debían pagarles por estar en el territorio. Así se llevaban a los menores engañados y luego los entrenaban en el manejo de armas, con discursos ideológicos y con prácticas de violencia con el fin de generar identidad con estos grupos.
La desaparición de los niños y niñas se iniciaba con la retención. Luego esas víctimas podían ser secuestradas, muertas o cambiada su identidad, y generalmente la llevaban a otros territorios. Adicionalmente eran obligados a realizar acciones violentas para deshumanizarlos y justificar su acción en la guerra, es decir motivar la pertenencia al grupo armado.
En otros casos el reclutamiento se inició con la vinculación de un amigo, que por amistad o por venganza decidía que su “amigo” debía hacer parte de la organización, pero por eso recibía un pago. Así estas estructuras también tenían una base de informantes, a todo nivel, que se convirtió en otra manera de controlar el territorio, y que fue utilizada para vincular a los menores. Y de la vinculación rápidamente se pasó al entrenamiento y a la acción: al porte de armas, a la presión y persecución de la sociedad civil.
Así los niños y niñas que fueron víctimas del conflicto porque fueron desaparecidos y vinculados, rápidamente pasaron a ser victimarios, porque recibieron armas, entrenamiento y condiciones para perseguir a los que antes eran sus vecinos, amigos y hasta familiares. De todo esto doy cuenta en «De desaparecidos a combatientes. Voces de niños y jóvenes en la guerra«.
